lunes, 25 de abril de 2011

La tasa de cambio, cuestión de adaptación al medio

Introducción (ver opinión más abajo)


Todos alguna vez hemos escuchado hablar sobre la tasa de cambio. En sí, este es un tema que se extiende demasiado si se consideran las diferentes convenciones, tipos, y regímenes cambiarios. No obstante, el objetivo de este artículo es abordar las dinámicas más importantes presentes hoy en día dentro del sistema de mercado.

La tasa de cambio no es más que el precio que paga una moneda por otra. Si bien esta relación se puede hacer entre dos monedas cualquiera, generalmente se publica la relación de una moneda respecto al dólar estadounidense.

Este intercambio de monedas se presenta en el mercado de divisas, el cual, como cualquier mercado, traduce el precio de una moneda con relación a otra según las dinámicas de oferta y demanda. Si hay sobreoferta de una moneda sobre la otra, entonces la primera tiende a disminuir su precio; si hay sobredemanda entonces la primera tiende a aumentar su precio.

A este mercado se le conoce como Forex, y es el mercado más grande del mundo, en donde se negocian diariamente trillones de dólares y participan bancos comerciales, bancos centrales, inversores particulares a través de firmas corredoras, administradoras de fondos de inversión y compañías comerciales. En este mercado, por un lado los inversores ganan comprando más barato y vendiendo más caro (el monto de la ganancia va determinado por el tamaño del lote que esté negociando y los cambios decimales en la cotización de la moneda), y los intermediarios ganan por medio del diferencial entre precio de compra y precio de venta “spread”.

Los bancos centrales (que son aquellos que controlan la política monetaria de un país) intervienen en el mercado a fin de mantener su moneda competitiva (viéndolo bajo el enfoque de régimen cambiario flotante). Y esto lo hacen, según la teoría económica, para impactar los precios de los bienes transables y no transables en la economía real. En otras palabras, a manera de ejemplo, cuando un banco central actúa para devaluar su moneda (reduciendo la sobreoferta de la otra moneda) lo hace para “encarecer” los productos que exporta (se obtienen más ganancias por ellos), y “abaratar” aquellos servicios que ofrece internamente (al turista le alcanza más el dinero para gastar dentro del país). 

De manera contraría se sentiría la percepción cuando le banco central actúa para reevaluar su moneda. Si se fijan bien, las palabras encarecer y abaratar están entre comillas pues se presentan en términos reales, o digamos, en términos de percepción. No obstante, los precios en el mercado pueden seguir siendo los mismos.

A Estados Unidos, después de la crisis reciente y de la gran inyección de dólares para amortiguarla, le conviene devaluar su moneda en el mundo pues con esto se garantiza impulsar sus exportaciones en el exterior, y por esta vía su golpeada economía, ya que sus productos se obtienen de manera más económica. A China por su parte, le interesa mantener su moneda devaluada con respecto al dólar, (y para eso han comprado miles de millones de dólares, teniendo la reserva más grande de dólares en el mundo), pues obtienen más ganancias de sus productos de bajo costo, y además se benefician de la devaluación del dólar en los demás países para vender en ellos también. En parte, por esto último, según reportes recientes en los diarios económicos, China superó a Estados Unidos en cuanto a producción industrial, más no aún en productividad –en cantidad, más no en calidad-. La Unión Europea por su lado también está devaluando su moneda (el euro) a fin de impulsar sus exportaciones. A todo este contexto actualmente se le conoce como la guerra de divisas.

Los bancos centrales tienen varias herramientas para intervenir en el mercado. La más efectiva es por intermedio de la compra o venta de grandes cantidades de divisas. (Compra para sacar divisas del mercado y así eliminar la sobreoferta, y vende de sus reservas de divisas para aumentar la cantidad de estas en el mercado). También suelen intervenir utilizando derivados financieros con los cuales, a manera de juego entre comprador y vendedor, pueden ejercer una posición siempre y cuando al momento de ejercicio las condiciones se presenten como fueron pactadas. Es decir, si no se presentan las condiciones esperadas, el banco debe comprar la cantidad de divisas al precio acordado, más si se presentan, entonces el banco no compra y gana el monto pagado por la contraparte por suscribir el acuerdo.

Asimismo utiliza herramientas para limitar la entrada de divisas en el mercado local: la reducción de las tasas de interés para reducir la rentabilidad esperada por los inversionistas extranjeros; el aumento de impuestos al endeudamiento externo, entre otras.

Cuestión de adaptación al medio (opinión)


En sí, toda esta introducción fue planteada para entender porque en los medios se demanda por una intervención más agresiva de los bancos centrales latinoamericanos, sobretodo el colombiano, para controlar la reevaluación de las monedas locales con respecto al dólar. Se aduce que con este fenómeno se está arruinando el sector de los pequeños exportadores y con esto se están perdiendo miles de empleos.

Soy de los que apoya una intervención agresiva pero no desbordada. Y esto es porque a veces la opinión se olvida del sistema económico dominante. La reevaluación de nuestras monedas no viene de ahora, sino que ya lleva más de cinco años presentándose. Tiempo suficiente para que en el mercado muchos se hayan podido adaptar a las nuevas condiciones que impone el sistema. Para que hubiesen aprovechado la reevaluación, como bien lo hicieron algunos sectores industriales, en adquirir tecnología de punta más barata que les permitiera producir más y sobrellevar la pérdida de ingresos producto del bajo precio del dólar. 

Si es cuestión de ayudas, entonces apoyaría más una ayuda del gobierno para que los pequeños exportadores adquieran la maquinaria a bajo costo y así se reconfiguren tecnológicamente y creen una estructura de mano de obra alrededor del capital adquirido. Esto impulsa en el mediano plazo a que las personas, en su afán de no quedarse rezagadas en el mercado laboral, opten por formarse más y más.

Después de todo, la reevaluación le ha servido a una mayoría de personas a obtener de manera más económica electrodomésticos, vehículos, celulares, computadores, etc. Si bien, la industria nacional es la perjudicada, eso debiera servir como jalón de orejas para que dentro de ella se empiece a trabajar en pro de la sustitución de importaciones, aprovechando la oportunidad de obtener tecnología barata y de trabajar a partir de ella para crear tecnología propia.