Libardo Berdugo Tordecilla

Libardo Berdugo Tordecilla es economista egresado de la Universidad del Norte (Barranquilla-Colombia).

sábado, 25 de junio de 2011

Educación, la mejor inversión

Todos, en muchas ocasiones, nos hemos preguntado qué hacer con nuestro dinero (el que tenemos ahorrado o el que se espera devengar) y más aún con nuestras vidas. Y pensamos en cuál es esa decisión de inversión que nos permitirá encontrar la estabilidad económica deseada. 

Y en la cabeza de muchos empiezan a correr diferentes ideas… 

  • los más arriesgados: montar un negocio, invertir en la bolsa o en Forex; 
  • los de término medio: invertir en finca raíz; 
  • y los menos arriesgados, invertir en títulos de renta fija como CDT´s o en bonos del Estado. 

Los del primer grupo deben poseer una estabilidad psicológica y emocional pues están expuestos a grandes pérdidas (ya que el mercado es difícil de predecir) y por lo tanto los réditos de sus inversiones se pueden ver deteriorados. No obstante, si eres experto en el análisis técnico de los precios tendrás mayor probabilidad de tener grandes réditos en el corto plazo. Ahora bien, si se piensa en estas alternativas de inversión, estas se deben hacer con dinero “libre”, es decir que no se necesite para cubrir las necesidades básicas del inversor, y si no se poseen grandes conocimientos bursátiles entonces se debe planificar a largo plazo, focalizándose en sectores fuertes o con buenas expectativas de crecimiento. Así pues, los réditos serán visibles si eres un inversor arriesgado inteligente.

Los del grupo intermedio obviamente también requieren tener la estabilidad psicológica y emocional denotada. Estos deben invertir lógicamente en sectores donde se prevea una valorización del metro cuadrado. No tienen de otra. Aunque acá también se presenta la dificultad de predecir las dinámicas del mercado, esta labor se facilita en la medida que exista un conocimiento del “ruido” que tiene el mismo (lo que dice la gente, la prensa, donde se está focalizando la construcción comercial, etc.). De igual manera, necesitas ser un inversor inteligente para ganar con este tipo de inversiones. 

Y los del último grupo la tienen más fácil pues si o si van a tener los réditos acordados en los contratos. Solo requieren esperar. 

Ahora, si se fijan bien el tamaño de los réditos en proporcional al monto de dinero a invertir, pues por ejemplo, no es lo mismo montar un negocio de comidas rápidas en una esquina, a montar un restaurante en un lugar cotizado; no es lo mismo recibir dividendos por un lote de 10 acciones, que por un lote de 100.000 acciones; no es lo mismo recibir ganancias de los cambios en las divisas (pips) de un lote de 1.000 dólares, que de un lote de 100.000 dólares; no vale lo mismo adquirir una propiedad en una zona con poca valorización, a comprar una en una zona con mayor valorización; no es lo mismo recibir los intereses de un CDT de 5 millones de pesos, a uno de 500 millones de pesos; y finalmente no cualquiera puede comprar un bono o título del Estado pues su precio es elevado. 

Y como no todos tienen la cantidad de dinero necesaria entonces ¿Qué se puede hacer? Obviamente el mercado ofrece mecanismos de financiamiento (créditos, apalancamientos, etc.) que le ayudan al inversor a acceder a las alternativas más arriesgadas. No obstante esto no es gratis (siempre hay intereses y/o comisiones de por medio) y además al riesgo económico, es decir de que no resulte la inversión hecha en el sector escogido, se le suma el riego financiero, o sea el de no poder pagar la deuda. Para endeudarse se requiere que la rentabilidad de la inversión supere, y con creces, el costo de endeudarse, es decir los intereses más comisiones. Pero ante la incertidumbre de un mercado cambiante esto es difícil de prever. 

Entonces, de nuevo, ¿Qué inversión es tan rentable que supere todo tipo de esfuerzos y, si es necesario, el costo del endeudamiento? Y la respuesta es: invertir en educación. Y no tan simple como eso, sino invertir en la educación propia en las mejores universidades del país o del mundo. Y dirán, “pero eso también requiere fuertes cantidades de dinero”. Y es cierto, y aquellos que lo tienen pues pueden hacerlo con ellos mismos o con sus hijos, pero aquellos que no, les toca esforzarse un par de años para poder conseguir una beca dentro del sinnúmero que ofrecen anualmente instituciones y gobiernos del mundo. Si bien no es fácil, pues hay que cumplir con requisitos de nivel de idiomas, experiencia, perfil, entrevistas etc., es un esfuerzo que traerá grandes réditos. Tanto, que incluso la persona se puede arriesgar pidiendo un crédito, y esto es porque la “rentabilidad” ofrecida puede garantizar pagar el crédito en un corto tiempo. 

Por ejemplo, y hablando desde mi área de interés, el último ranking de escuelas de negocios publicado por Financial Times, señala que estudiar en las universidades más prestigiosas lleva a un aumento de salario superior al 100%. Por ejemplo, terminar un MBA en Stanford acarrea un aumento de salario de un 115%, ubicándose en un promedio anual de $ 183.260 dólares. Y esto es porque en el sistema capitalista de hoy en día se valora el aporte del capital humano de la más alta calidad pues hace más eficiente y eficaz el sistema productivo = mayores ventas de bienes y servicios. 

Obviamente, no cualquiera entra a Stanford, o a Harvard, o al MIT, o al London Business School, etc. Incluso, teniendo el dinero para pagar fácilmente, se deben reunir los requisitos mencionados anteriormente. Pero como se ha dicho, si otros lo han logrado ¿por qué uno no? Es un esfuerzo que vale la pena pues los $ 100.000 dólares en promedio que puede costar un programa de estos al año, conlleva a tener unos ingresos anuales, después de terminar el programa, de entre $160.000 a $180.000 dólares. Dividan cualquiera de estas cifras entre el costo del programa y verán la rentabilidad promedio. 

Podrán hasta pagar el crédito, si es la opción elegida de financiamiento, sin mayor preocupación alguna (Ahora bien, para endeudarse también se necesita ser inteligente, ya que hay que mirar muy bien las alternativas de costos financieros y hacerlo solo cuando la universidad haya aceptado la admisión al programa de estudios). 

Lógicamente, cada campo de formación manejará valores diferentes entre costos de los programas y los salarios promedios, más si se hace el cálculo muy seguramente la rentabilidad será muy alta. Y así con esos ingresos podrán entonces, si se les antoja, mirar las alternativas de inversión expuestas al principio de este escrito, pues tendrán el suficiente dinero libre para arriesgar o poner a devengar intereses. 

Es por ello que señalo que esta es una inversión, sea de dinero o de esfuerzos (o de ambos), que vale la pena. Tanto que los gobiernos de países en desarrollo deberían financiar a sus nacionales sin pedir interés alguno (con cláusulas para el retorno al país en caso de educarse en el exterior) pues un capital humano con los más altos estándares –que aporte a hacer más eficiente el proceso productivo- es más determinante en el crecimiento y posterior desarrollo económico, que una suma de interés anual. Si se pone en una balanza, lo primero pesa mucho más. 

De este modo, es por todo esto que me atrevo a afirmar, y sé que muchos comparten esto, que la educación es la mejor inversión posible que puede hacer una persona que busca el bienestar individual y familiar, y/o un gobierno que busca el bienestar social.



miércoles, 25 de mayo de 2011

Los analistas económicos y los caprichos del mercado

Según Benjamin Graham, economista y profesor influyente en la academia de negocios norteamericana  de mitad del siglo XX (autor del Best Seller “El inversor inteligente”),  una decisión sabia de inversión es aquella que está determinada por un análisis meticuloso de los estados financieros de una compañía y del contexto en el cual se desenvuelve. En este sentido, hizo una distinción entre los conceptos de inversión y especulación, pues toda operación que no garantice un retorno satisfactorio de la inversión es netamente especulativa.  

Igualmente, señalaba al mercado como un ser caprichoso que todos los días toca la puerta del inversionista ofreciéndole un precio diferente, y al inversor inteligente como aquel que se aprovecha de esta loca actuación del mercado  y no participa en ella. En otras palabras, el inversor inteligente es quien se preocupa más en el desempeño real del la compañía y los dividendos que paga, que en la conducta irracional del mercado. Es también un analista de largo plazo pues los réditos de su inversión no se ven a la velocidad que se mueve el mercado, es decir hoy o mañana, sino en unos cuantos años.

Obviamente, estos planteamientos (cómo todo en la economía) han sido criticados por nuevas corrientes que señalan que es muy difícil ser más inteligente que el mercado –pues no se cuenta con la información completa para lograrlo-. No obstante, esta filosofía de Graham le ha servido a muchos para convertirse en multimillonarios dentro del mercado de valores. Un ejemplo puntual de esto es Warren Buffet, valorado por las revistas financieras como el tercer hombre más rico del mundo.

Ahora bien, sea cual sea la corriente, lo cierto es que los caprichos del mercado son latentes y son guiados por agentes especuladores. Por supuesto, varios de ellos (Bancos de inversión, fondo de pensiones, firmas corredoras) también han logrado amasar grandes fortunas por el éxito en sus predicciones (unos usando su poder de influencia para crear el contexto deseado, otros usando técnicas de análisis bursátil ), y por las comisiones cobradas a personas que no conocen mucho del mundo financiero y quieren poner a producir su dinero. (Sin embargo, estas personas que entregan su dinero a corredores bursátiles nunca se harán ricas mientras no influyan en la determinación de inversión de la firma intermediaria).

No obstante, no hay que olvidar, que estos agentes fueron los que contribuyeron a darle rienda suelta a una burbuja especulativa en los Estados Unidos (todo el público contagiado, feliz participando en las locuras del mercado: inflando precios, comprando, endeudándose, invirtiendo sin considerar el contexto) que detonó la actual crisis financiera mundial. Y la pregunta es, ¿donde estuvieron los economistas ya que no lograron predecir este desenlace? Ellos también tuvieron en parte responsabilidad pues sus simples análisis de contexto de cierta forma legitimaban la burbuja especulativa.

Y entonces la respuesta es fácil, estaban, y todavía hay muchos que lo están, ensimismados en sus fantasías, y anestesiados por el sistema que les beneficia. Y esto lo digo pues, para analizar la realidad, la gran mayoría de economistas se basa en supuestos muy limitados. Y entonces se adentran a investigar temas irrelevantes que por el sentido común son evidentes y para adornarse crean modelos econométricos con múltiples ajustes para que les dé lo que quieren que les dé. No buscan ver más allá de sus narices, y es porque varios de ellos tampoco conocen a fondo el mundo financiero, aunque lo aparentan hablando de la manera más docta, ya que lo consideran un tema fácil, algo que no demanda mucho esfuerzo.

Se olvidan que la realidad dicta otra cosa, que las dinámicas son más complejas y que para tener criterios más sólidos es preciso entrar a analizarla tratando de cubrir la mayoría de sus aristas, como algoritmos en donde se plantean diversas situaciones: “si, entonces”; “si no, entonces”; “si, y, entonces”; “no, y, entonces”; “Fin”… Tal cual como lo hacían los economistas de vieja data, como lo hacía Graham, como lo hizo Marx cuando escribió el Capital, como lo hicieron muchos. Haciendo análisis meticulosos y conscientes de la realidad. No con un simple digo esto y punto porque soy el más sabio, o porque mis curvas y mi tabla de análisis de regresión con supuestos limitados me lo dicen y ya. Por eso hoy en día, ante la crisis actual, muchos se devuelven a leer a estos pensadores económicos que se apoyaron más en los pasajes de su época para dar apreciaciones lógicas.

Y esta dura apreciación la hago, pues siendo economista, hoy en día encuentro a varios, llámense neoclásicos, que con sus análisis apoyan la especulación. Viven del día a día, del corto plazo, “que la muerte de Bin Laden va a revaluar el dólar en el mediano plazo”, “que dicho suceso va a aumentar el precio del petróleo y por esa vía el de las materias primas (commodities)”, sin explicar a fondo cómo y por qué, cuál es la relación, y si realmente es tan determinante. Con esta poca información ayudan a los intermediarios a hacer su agosto con divisas y derivados financieros. Y muchos inversionistas inexpertos perderán si los dólares comprados no aumentan su precio en el tiempo que ellos demandan para tener rentabilidad, o si los precios de las materias primas, en el momento de ejercicio del título derivado, se presentan a un tope que no favorece al propietario por estar lejos de lo predicho inicialmente.

Y si se fijan bien, el contexto mundial configura otro escenario, en el cual es difícil de predecir el futuro para un corto o mediano plazo, y en el cual hacer afirmaciones categóricas puede ser irresponsable: 

  • El precio del dólar no va a subir hasta que los Estados Unidos no deje de financiar su crisis emitiendo dinero, no deje de financiar su seguridad nacional, sus guerras contra el terrorismo, hasta que nuestros países no impongan controles fuertes a la entrada de divisas. La dinámica de oferta y la demanda es lo único que determina el precio en el mediano y largo plazo; 
  • Por otro lado, el precio del petróleo no subió repentinamente porque mataron a Bin Laden. Este viene subiendo desde el 2008 dada la creciente demanda impulsada por los países emergentes, que supera la actual oferta de la OPEP (la cual gana controlando dicha oferta), mucho más aún cuando las revueltas populares de los últimos meses en los países árabes (que poco tienen que ver con Al Qaeda) y la intervención de la OTAN en Libia han frenado la producción del crudo en algunas plantas. En otras palabras, la muerte de Bin Laden no va a aumentar la tasa de crecimiento del precio en el largo plazo: no es un punto de inflexión. De hecho, el precio del crudo fue superior en abril, y el punto de inflexión de la tasa de crecimiento se pronostica febrero del próximo año previendo escasez de oferta.


Así que, el consejo es, analistas: hagan apreciaciones que se apoyen más en el contexto, en lo que está sucediendo y ha sucedido, mirando la mayoría de los campos a los que está afectando; e inversores: tomen su tiempo para hacer un buen análisis de los mercados, que suelen ser muy volátiles, ya que una alocada decisión pueden llevarlos a ser presa fácil de intermediarios especuladores que quieren ganar del día a día ofreciendo rentabilidades elevadas. 

Y si, inviertan en petróleo, pero no se dejen llevar tanto por eventos que no tienen el impacto dimensionado, que pueden hacerles predecir o escuchar sobre ganancias a su vez sobredimensionadas, llevándose, en el momento de ejercicio, sorpresas no esperadas. Aprovechen las locuras del mercado ubicándose en el lado ganador.

Anexo

Un ejemplo de la debilidad en el análisis económico es el siguiente caso: apartándose un poco del mercado de valores, hace unos meses en el contexto de la discusión del salario mínimo, en un diario regional, una profesora mía junto a su esposo, también economista, publicaron en la sección de economía lo siguiente: “el aumento del salario mínimo no contribuye en disminuir la pobreza, por el contrarío genera más porque genera desequilibrios en el mercado laboral, conllevando a más desempleo e informalidad”. Para esto se apoyaron en un estudio que así lo mostraba. A los pocos días, un reconocido economista del país (Eduardo Sarmiento) de la vieja escuela, publicó en su columna de un diario de rotación nacional, una crítica a la negación por aumentar el salario mínimo como lo demandan los trabajadores, es decir superior al 10%. Su argumento lo apoyó, tomando como ejemplo al Brasil, en donde en los años recientes han utilizado el salario mínimo para aumentar la demanda agregada y disminuir la pobreza. Un caso real pues hoy Brasil ha logrado posicionarse como la octava economía del mundo, ganando así peso en los grupos económicos dominantes del mundo.

lunes, 25 de abril de 2011

La tasa de cambio, cuestión de adaptación al medio

Introducción (ver opinión más abajo)


Todos alguna vez hemos escuchado hablar sobre la tasa de cambio. En sí, este es un tema que se extiende demasiado si se consideran las diferentes convenciones, tipos, y regímenes cambiarios. No obstante, el objetivo de este artículo es abordar las dinámicas más importantes presentes hoy en día dentro del sistema de mercado.

La tasa de cambio no es más que el precio que paga una moneda por otra. Si bien esta relación se puede hacer entre dos monedas cualquiera, generalmente se publica la relación de una moneda respecto al dólar estadounidense.

Este intercambio de monedas se presenta en el mercado de divisas, el cual, como cualquier mercado, traduce el precio de una moneda con relación a otra según las dinámicas de oferta y demanda. Si hay sobreoferta de una moneda sobre la otra, entonces la primera tiende a disminuir su precio; si hay sobredemanda entonces la primera tiende a aumentar su precio.

A este mercado se le conoce como Forex, y es el mercado más grande del mundo, en donde se negocian diariamente trillones de dólares y participan bancos comerciales, bancos centrales, inversores particulares a través de firmas corredoras, administradoras de fondos de inversión y compañías comerciales. En este mercado, por un lado los inversores ganan comprando más barato y vendiendo más caro (el monto de la ganancia va determinado por el tamaño del lote que esté negociando y los cambios decimales en la cotización de la moneda), y los intermediarios ganan por medio del diferencial entre precio de compra y precio de venta “spread”.

Los bancos centrales (que son aquellos que controlan la política monetaria de un país) intervienen en el mercado a fin de mantener su moneda competitiva (viéndolo bajo el enfoque de régimen cambiario flotante). Y esto lo hacen, según la teoría económica, para impactar los precios de los bienes transables y no transables en la economía real. En otras palabras, a manera de ejemplo, cuando un banco central actúa para devaluar su moneda (reduciendo la sobreoferta de la otra moneda) lo hace para “encarecer” los productos que exporta (se obtienen más ganancias por ellos), y “abaratar” aquellos servicios que ofrece internamente (al turista le alcanza más el dinero para gastar dentro del país). 

De manera contraría se sentiría la percepción cuando le banco central actúa para reevaluar su moneda. Si se fijan bien, las palabras encarecer y abaratar están entre comillas pues se presentan en términos reales, o digamos, en términos de percepción. No obstante, los precios en el mercado pueden seguir siendo los mismos.

A Estados Unidos, después de la crisis reciente y de la gran inyección de dólares para amortiguarla, le conviene devaluar su moneda en el mundo pues con esto se garantiza impulsar sus exportaciones en el exterior, y por esta vía su golpeada economía, ya que sus productos se obtienen de manera más económica. A China por su parte, le interesa mantener su moneda devaluada con respecto al dólar, (y para eso han comprado miles de millones de dólares, teniendo la reserva más grande de dólares en el mundo), pues obtienen más ganancias de sus productos de bajo costo, y además se benefician de la devaluación del dólar en los demás países para vender en ellos también. En parte, por esto último, según reportes recientes en los diarios económicos, China superó a Estados Unidos en cuanto a producción industrial, más no aún en productividad –en cantidad, más no en calidad-. La Unión Europea por su lado también está devaluando su moneda (el euro) a fin de impulsar sus exportaciones. A todo este contexto actualmente se le conoce como la guerra de divisas.

Los bancos centrales tienen varias herramientas para intervenir en el mercado. La más efectiva es por intermedio de la compra o venta de grandes cantidades de divisas. (Compra para sacar divisas del mercado y así eliminar la sobreoferta, y vende de sus reservas de divisas para aumentar la cantidad de estas en el mercado). También suelen intervenir utilizando derivados financieros con los cuales, a manera de juego entre comprador y vendedor, pueden ejercer una posición siempre y cuando al momento de ejercicio las condiciones se presenten como fueron pactadas. Es decir, si no se presentan las condiciones esperadas, el banco debe comprar la cantidad de divisas al precio acordado, más si se presentan, entonces el banco no compra y gana el monto pagado por la contraparte por suscribir el acuerdo.

Asimismo utiliza herramientas para limitar la entrada de divisas en el mercado local: la reducción de las tasas de interés para reducir la rentabilidad esperada por los inversionistas extranjeros; el aumento de impuestos al endeudamiento externo, entre otras.

Cuestión de adaptación al medio (opinión)


En sí, toda esta introducción fue planteada para entender porque en los medios se demanda por una intervención más agresiva de los bancos centrales latinoamericanos, sobretodo el colombiano, para controlar la reevaluación de las monedas locales con respecto al dólar. Se aduce que con este fenómeno se está arruinando el sector de los pequeños exportadores y con esto se están perdiendo miles de empleos.

Soy de los que apoya una intervención agresiva pero no desbordada. Y esto es porque a veces la opinión se olvida del sistema económico dominante. La reevaluación de nuestras monedas no viene de ahora, sino que ya lleva más de cinco años presentándose. Tiempo suficiente para que en el mercado muchos se hayan podido adaptar a las nuevas condiciones que impone el sistema. Para que hubiesen aprovechado la reevaluación, como bien lo hicieron algunos sectores industriales, en adquirir tecnología de punta más barata que les permitiera producir más y sobrellevar la pérdida de ingresos producto del bajo precio del dólar. 

Si es cuestión de ayudas, entonces apoyaría más una ayuda del gobierno para que los pequeños exportadores adquieran la maquinaria a bajo costo y así se reconfiguren tecnológicamente y creen una estructura de mano de obra alrededor del capital adquirido. Esto impulsa en el mediano plazo a que las personas, en su afán de no quedarse rezagadas en el mercado laboral, opten por formarse más y más.

Después de todo, la reevaluación le ha servido a una mayoría de personas a obtener de manera más económica electrodomésticos, vehículos, celulares, computadores, etc. Si bien, la industria nacional es la perjudicada, eso debiera servir como jalón de orejas para que dentro de ella se empiece a trabajar en pro de la sustitución de importaciones, aprovechando la oportunidad de obtener tecnología barata y de trabajar a partir de ella para crear tecnología propia.

viernes, 25 de marzo de 2011

Del tamaño de las empresas y la inversión

Según la teoría económica, el tamaño de las firmas es determinado por los costos de transacción ‘ex post’. Explicándolo mejor, una empresa se extiende hasta el punto en el cual puede contrarrestar el oportunismo y la poca productividad de un trabajador (puede sobrellevar los costos de negociación, vigilancia, y de exigencia por el cumplimiento de contratos con una estructura de mando jerárquico vertical). Cuando esto último no es posible, es decir cuando la firma no puede controlar su periferia, la teoría afirma que surgen otras firmas que se encargan de dichos costos de transacción. 

Esto de cierta forma ayuda a explicar el porqué de la mala fama de muchas empresas de carácter público, las cuales son utilizadas para pagar favores políticos y se llenan de burocracia que no puede ser controlada. Por lo tanto se hacen ineficientes. (Soy de los que piensa que el problema de estas empresas no es tanto por su concepción sino más bien por el tipo de personas que llegan a manejarlas, desechando los conceptos de muchos analistas que dicen que las empresas públicas por si solas son ineficientes y por eso hay que privatizarlas).

Ahora bien, contextualizando en términos del mercado, el motor que impulsa el crecimiento de una firma es el flujo de efectivo, que es determinado por el volumen de ventas y la deducción de costos operativos, financieros y fiscales. Juntando conceptos, entonces una empresa crece en la medida que sus actividades generan un volumen de ingresos (ya sea por las ventas en sí o por la cantidad de inversión que atrae) que permiten la adquisición de nuevos activos y la creación de una estructura de gobierno que lo pueda manejar y determinar su utilización en caso de contingencias futuras (nuevas negociaciones).

Así pues, la fuerza que mueve el sistema es el volumen de ingresos generados y el nivel de inversión que esto atrae. Por eso, en la mayoría de los países latinoamericanos las empresas locales más grandes (sin importar el carácter de su capital) son aquellas ubicadas:  
  • en el sector de alimentos y bebidas (incluyendo los niveles de distribución y comercialización) pues sin importar el nivel interno de bajos ingresos, todos necesitamos alimentarnos y tener ratos de ocio, y además son productos que tienen mercado en otros países;
  • en el sector energético y de servicios públicos pues la población debe pagar para tener estas comodidades;
  • en el sector minero, dado que tiene un gran volumen de ventas a nivel externo y una poca intensidad de mano de obra, que facilita un sistema de mando caracterizado por un alto nivel de capital humano (personas muy preparadas y que por ende son menos riesgosas en cuestiones de oportunismo y productividad);
  • en el sector de de las telecomunicaciones y el transporte ya que facilita la vida de las personas (mediante la facilidad de obtener información o de desplazarse de un punto a otro), y además sus bienes y servicios otorgan algo de prestigio a los consumidores (el ostentar por ejemplo un celular de última generación con o sin un plan jugoso de minutos, un servicio de televisión satelital, un vehículo, o a la larga el conocimiento facilitado por las tecnologías de la información y las comunicaciones, es lo que impulsa el muchos de los casos el carácter consumidor). Por otra parte es un sector que obtiene grandes ingresos por conceptos de publicidad para los subsectores de la radio, televisión, y prensa escrita;
  • y el sector financiero, que aprovecha sus márgenes de captación y colocación, y las comisiones cobradas, para obtener millonarios ingresos a costa de las actividades nombradas anteriormente.
Si se nota, todos estos sectores tienen un hecho en común: se genera dentro de ellos un gran volumen de ingresos que les da vía libre a las empresas para crecer más allá de sus periferias con la apertura de nuevas unidades (que poseen una estructura de mando independiente la cual le rinde cuentas a la casa matriz). Y esto es porque cuentan con la infraestructura adecuada para operar y un nicho de consumo fijo.

Para que existan empresas locales grandes en otros sectores, sobre todo en aquellos manufactureros que jalonan el desarrollo, es necesario primero que las condiciones impulso al desarrollo tecnológico, de infraestructura logística, y de nivel de ingresos por persona cambien para generar el escenario propicio para producir y vender los productos.

Es por eso, que la mayoría de inversión extranjera se sitúa en los sectores antes mencionados, (más que todo capitalizando empresas ya constituidas, o entrando a competir en el mercado) pues en ellos ven las ventajas para crecer y seguir monopolizando los nuevos mercados en los que se adentran.


viernes, 25 de febrero de 2011

Desarrollo a la carta

Según la literatura económica, las regiones o zonas rezagadas traen consigo altos costos de transacción[1] y transporte que generan incertidumbre y por ende, riesgo de que el capital invertido no tenga los retornos deseados. Es por eso que en estos lugares no hay un nivel significativo de inversión privada, y las actividades económicas que priman están muy ligadas al entorno con un mercado objetivo reducido.

En si, en estas regiones prevalecen las actividades primarias (minería, agricultura y pesca artesanal) y terciarias. La primera con mayor incidencia en las áreas rurales y la segunda en las cabeceras municipales.

La poca inversión privada se focaliza mayormente en actividades portuarias y mineras que utilizan tecnología de punta y que cuentan con las facilidades logísticas para operar – solo unos pocos municipios cuentan con estas ventajas-. Sin embargo, este nivel de desarrollo endógeno no se traduce en externalidades positivas para las poblaciones aledañas de estos clústeres tecnológicos. Por ende, en estos municipios se presencian ambientes muy heterogéneos.

Por otra parte, las pocas manufacturas existentes se clasifican más que todo dentro de la industria de alimentos y la agroindustria y dedican su producción mayormente a la exportación por vía fluvial (la cual resulta costosa para algunas firmas dado que se encuentran alejadas del nodo portuario, y la infraestructura de carreteras es muy deficiente).


Oportunidades laborales

Dado el contexto denotado, son muy pocas las oportunidades laborales formales para los nativos de estas zonas.

Los establecimientos comerciales existentes tienen copadas sus vacantes, la mayoría manejando un tipo de contratación informal, sin prestaciones sociales de ningún tipo, y con pago de salario según lo producido o vendido a diario.

La agroindustria por su parte genera oportunidades de empleo por temporadas de corte y recolección, pagando mediante el esquema de jornaleros. No obstante en sus plantas los cupos de vacantes están también copados.

Finalmente, los clústeres que utilizan tecnología de punta poseen una baja participación de mano de obra, y solo aquellos con un alto nivel de capital humano (formación, experiencia, etc.) son los privilegiados para participar en el proceso productivo. Por ende, dada la pobre cobertura y calidad educativa prevaleciente en estas zonas (altos índices de analfabetismo), la mayoría de estos trabajadores son provenientes de otras partes del país.

Todo esto conlleva a que los jóvenes en edad de trabajar, al no tener tampoco las posibilidad de seguir la educación superior, se dedican a actividades de rebusque como la venta de alimentos en las calles, venta de minutos de telefonía celular, carga de bultos, búsqueda de metales preciosos en afluentes fluviales, etc. La informalidad se constituye entonces en su medio para sobrevivir o aportar en sus hogares. Estas condiciones derivan también en numerosas problemáticas sociales (ej. embarazos tempranos) y de orden público pues muchos de estos jóvenes ven como alternativa de vida la inserción a grupos armados al margen de la ley.

Receta de desarrollo

Para lograr que dichas condiciones de desarrollo en estas zonas empiecen a cambiar se necesita de una mayor intervención por parte del Estado, con herramientas novedosas y eficaces que conduzcan, en primer lugar al fortalecimiento del capital humano en actividades donde se tengan ventajas comparativas y en segundo lugar a una mayor inversión en infraestructura global. (Mayor gasto)

Podría entonces, siguiendo esta línea, articular estrategias de capacitación (por ejemplo conformando centros de cómputo, avalados por universidades públicas, que faciliten la educación a distancia) en producción agrícola tecnificada, técnicas de agroindustria, técnicas de producción artesanal, formación de líderes comunitarios, formación en idiomas para la atención del turista, entre otras, y luego impulsar la creación de unidades productivas familiares que aprovechen las ventajas comparativas en bienes y servicios que tenga la misma región.

Así podría potenciar la producción de bienes y servicios por parte de los nativos, y fortalecer el grado de participación comunitaria motivándolos a constituirse en líderes para la realización de eventos de consecución de recursos para obras de beneficio comunal, y para la creación de otras cooperativas de producción.

Sin embargo, si se llega hasta allí, los beneficios económicos tendrían un impacto bajo. Este se relaciona directamente con la baja posibilidad de demanda en el lugar. Es decir, las oportunidades de vender un producto se circunscriben a un territorio reducido, dadas las dificultades de acceso a la región y las amenazas de orden público, y la nueva oferta de bienes procedentes de estas personas (excedentes de lo producido) llevaría a disminuir los precios y por ende, si sus ventas no aumentan proporcionalmente, sus ingresos netos.

Para lograr un impacto mayor, renglón seguido el Estado podría crear una especie de “Marca Zona” que permita que los productos de estas personas sean comercializados en un mercado más amplio, ya sea nacional y/o extranjero. Funcionaría como una firma que les compra a un precio unitario estándar, asumiendo los riesgos de las fluctuaciones del mercado ella misma, garantizándoles un ingreso mensual seguro dependiente netamente de la cantidad producida.

Con esta primera medida aseguraría un mayor impacto socio-económico y por ende abonaría terreno para la inversión de capital motivada por la mejor preparación de los trabajadores. Garantizaría también un menor grado de deserción en los programas educativos pues les daría a los beneficiarios la seguridad de que completar el proceso si trae beneficios tangibles, y contribuiría finalmente a que las problemáticas sociales y de orden público disminuyan.

No obstante esto último no es suficiente para que por ejemplo una firma grande decida localizarse en la zona, o una naciente empresa local pueda crecer. Para eso se necesita de un mayor gasto por parte del Estado en infraestructura que lleve a disminuir sustancialmente los costos de transacción y transporte, y así explotar las ventajas que ofrece el mercado mundial. También es más que necesario que se aumente el porcentaje de inversión en ciencia y tecnología (fomentando la creación de centros de investigación, parques industriales, becas de estudio superior para nativos, etc.) para que se generen en el largo plazo procesos de innovación que sean acogidos en los procesos productivos que se focalicen y desarrollen en la zona.

(Este artículo, producto de todas las experiencias que he tenido en campo, se lo dedico a mi madre Otilia Isabel Tordecilla Payares como homenaje en su día de cumpleaños. Aunque ya no esté presente físicamente, aún sigue siendo mi inspiración y motor para aportar de mi lo mejor cada día. Te amo mamá)

[1] Generalmente se incluyen dentro de estos, limitaciones tales como: la estructura tributaria de la zona específica; la coyuntura socio-económica de dicha zona (negociación con grupos armados, precio del metro cuadrado industrial, confianza del consumidor, etc.); la estructura legal y el grado de negociación y desarrollo de los factores productivos (trámites de creación de empresa, acción colectiva, entrenamiento a los trabajadores, etc.); infraestructura competitiva (servicios públicos, vías de comunicación, plataforma de servicios de información, tecnología, etc.) que se constituyen en freno de la localización y desarrollo de una empresa en el sentido de que impongan grandes costos - fuera de aquellos destinados únicamente al proceso productivo- para las firmas.

martes, 25 de enero de 2011

Desarrollo tecnológico lento

A lo largo de la historia, el desarrollo tecnológico ha sido el motor del crecimiento económico. En la medida que se mejoran los procesos productivos – haciéndose más eficaces y eficientes -, y se introducen nuevos bienes y servicios que facilitan la vida de la humanidad, se genera un mayor nivel de bienestar.

La rueda, la máquina de vapor, y el computador han sido los ejemplos centrales de lo expresado anteriormente, pues a partir de ellos se derivaron, a tasa acelerada, un mayor número de innovaciones e inventos en varios campos. 

La ciencia económica ha tocado el tema del desarrollo tecnológico en diversos modelos de crecimiento económico. Lo relacionan con la incidencia del factor de capital humano - interactuando con el factor de capital físico - en el proceso productivo: una persona con mayores conocimientos es más eficiente usando la maquinaria y puede aportar para transformar esta última para que sea más productiva.

En cuanto al proceso de desarrollo tecnológico en sí, Schumpeter hablaba de dos etapas: 1. La Innovación y 2. La Invención. En términos sencillos, la primera etapa es cuando se pasa de un punto “A” a un punto “B”, y la segunda etapa es cuando la sociedad acepta y apropia este punto “B”. Obviamente pasar de “A” a “B” requiere que no haya limitaciones para acceder al conocimiento actual. Es decir, se tiene que conocer muy bien todo en torno de “A” y las innovaciones en otros campos científicos relacionados, para poder trabajar y pasar al punto “B”.

Para que este proceso siga su curso en su totalidad es necesario que haya campo para la competencia y estímulo a la iniciativa individual. La competencia conlleva a que una parte busque hacer mejor las cosas que otro. Por tal motivo una firma, en su afán de sobrevivir o no quedarse rezagada, procura constantemente generar mejores procesos y ofrecer mejores productos que su rival en el mercado. Por otra parte existe estímulo a la iniciativa individual cuando la persona o centro de investigación tiene la confianza en que su trabajo le generará una buena utilidad a futuro (por conceptos de derecho de autor o como satisfacción por el aporte al bienestar de la sociedad). Para que exista este nivel de confianza es necesario que en el territorio haya un canal que permita que la innovación patentada llegue fácilmente a manos de la sociedad y así pueda ser apropiada por la misma.

Es en estos dos puntos en donde la mayoría de los países latinoamericanos se encuentran mal parados. En primer lugar, el mismo Estado restringe la competencia: ya sea o porque entrega demasiados beneficios a los gremios empresariales para ayudarlos a mantener su posición dominante en el mercado local; o porque busca acaparar la mayoría de los medios de producción. Por eso, la tasa de innovación es lenta, desperdiciando a ingenieros, tecnólogos y técnicos que con mucho esfuerzo terminan sus estudios y pueden llegar a aportar para acelerar el proceso.

En segundo lugar, no existe estímulo a la iniciativa individual. Muestra puntual de esto son los reducidos porcentajes de inversión en ciencia y tecnología dentro de los PIB. De este modo, no hay confianza en que un esfuerzo de años de investigación tenga los réditos esperados a futuro (En Estados Unidos, por ejemplo, entregan millonarios premios a aquellos que aporten inventos en campos determinados). El canal necesario para que la innovación pase a invención está muy obstaculizado. Por todo esto es que el número de patentes otorgadas en nuestros países es muy inferior al de los países desarrollados.

Así pues, identificadas las falencias, es necesario que nuestros Estados entiendan su importante rol en la generación de escenarios propicios para el desarrollo económico. Por ende, el garantizar espacios para una buena competencia y para el estímulo de la iniciativa individual se convierte en un ingrediente fundamental para alcanzar dicho propósito.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Aumento del salario mínimo

Consideraciones teóricas en pro del trabajador

Cada final de año se suele discutir sobre el aumento en el salario mínimo. En la mesa se sientan sindicatos y gremios empresariales con propuestas que se fijan a partir de la inflación causada en el año a terminar (el aumento no puede ser inferior a la misma). Los primeros suelen pedir un incremento de mayor porcentaje argumentando que es necesario para compensar la real pérdida del poder adquisitivo del trabajador. Los segundos tienden a fijar un incremento cercano a la base de inflación pues señalan que si se aumenta como quieren los sindicatos se afectará la creación de empleos o en su defecto producirá desempleo.

El gobierno, que actúa como mediador en la mesa y es quien decreta el aumento para el año siguiente – haya o no acuerdo entre los actores-, siempre, o sino la gran mayoría de veces, suele apoyar la iniciativa de los gremios, pues lo que le interesa es que no se pierdan empleos, ni el impulso de la inversión extranjera.

Ahora bien, examínenos bien el conjunto de variables que juegan en el mundo empresarial de hoy en día, y que pueden ayudar a comprender y reconsiderar la tesis en la que se apoyan gremios y gobierno.

Inversión extranjera

El principio de toda empresa es maximizar la riqueza de su o sus propietarios, los cuales ocupan el último lugar de la lista de obligaciones que tiene cada firma (1. Clientes, 2. Empleados, 3. Proveedores, 4. Bancos, 5. Gobierno, 6. Accionistas o propietarios).  Para hacerlo cuenta con tres posibilidades: o aumenta las ventas, o reduce sus costos operativos, o aumenta la proporción del pasivo dentro de su balance. (Para más información véase conceptos sobre indicadores de análisis financiero como el del retorno sobre el patrimonio neto –ROE- o la identidad de Dupont).

Las grandes firmas, que se sitúan más que todo en sectores que usan tecnología de punta, maximizan fácilmente la riqueza ya que poseen un gran volumen de ventas y una intensidad de mano de obra baja que les permite tener mayores utilidades y pagar mejores salarios (se dan el lujo de retener multimillonarias utilidades anualmente a pesar de pagar honorarios por persona muchos más altos que el promedio). Es por eso que las grandes industrias manufactureras y mineras pagan relativamente mejor que las empresas de los demás sectores.

Si ese es el tipo de inversión extranjera que quiere el gobierno (localización de grandes firmas), entonces la decisión de si sube el salario mínimo un 8% o un 16% no impacta significativamente la decisión de la firma de venir o no, pues por su fortaleza pueden costear este aumento local -cuyo nuevo valor no se acercará todavía al que pagan en sus respectivos países de origen-.  A las grandes firmas de hoy en día les interesa más que todo encontrar facilidades en cuanto a formación de capital humano e infraestructura competitiva que les garantice una producción eficiente y por esa vía, ventas crecientes.     

De este modo, si el gobierno quiere mayor inversión extranjera en sectores jalonadores de desarrollo, pues entonces debe preocuparse más en gastar en infraestructura y en educación (permitiéndole a la persona educarse sin pagar tantos costos) y no tanto en que si sube el salario un 8% o 12% se va a frenar la inversión.  

Aumento del salario sin reacción de la Producción

Supongamos que por una vez el gobierno se pone de acuerdo con los sindicatos. Tal como se dijo en el apartado anterior, los gerentes o administradores financieros tienen que buscar la manera de maximizar la riqueza a como dé lugar. Por eso, apelan a la reducción de costos (ya sea no contratando más personas o despidiendo a algunos) o al aumento de los precios. Con esto buscan mantener su estado de patrimonio neto estable -o con ligeras variaciones-. No renuncian a perder lo más mínimo de sus millonarias utilidades a retener (o en términos contables: ahorro para expansión de la firma).

Presumamos que el gobierno previendo esto, formula una política o una reforma laboral en la que limita el despido de trabajadores. El nuevo salario le permitiría a cada persona incluir más bienes y servicios en sus canastas. Sin embargo, esta nueva movida conllevaría a un crecimiento generalizado de los precios, ya sea o porque las empresas aumentan sus precios para sobrellevar los nuevos costos, o porque ante la escasez de la oferta (después de agotar inventarios) y la creciente demanda, el mercado fije un precio de equilibrio superior. De este modo, el efecto sobre el poder adquisitivo de los trabajadores sería nulo, y se viviría en un ambiente de creciente desempleo pues la tasa de contratación se disminuiría (los trabajadores, protegidos por la ley, presionarían para que se ajuste de nuevo el salario, llevando a las firmas a sobrellevar más costos de honorarios sin que la producción aumente).

Estos hechos se darían en el caso de que el aumento de los salarios no incentive el crecimiento de la productividad del trabajador y por ende la oferta. Así pues, la negociación del salario debe hacerse de manera que se motive al trabajador a ser más eficiente.

Estímulo a la productividad

Continuando con conceptos teóricos de la administración financiera, es sabido que lo que todo gerente o administrador busca es que aumente el capital de trabajo de su empresa. En otras palabras, esto es asegurarse un margen de ganancia –que el dinero que sale de la empresa para la compra de materias primas, transformarlas y luego venderlas, logre que el dinero que entre sea mayor-.

La transformación de materias primas implica una relación de capital físico (maquinaria, equipos) y capital humano. Entre más eficiente sea esta relación, es decir, entre más eficiente sea el trabajador usando el equipo, más productiva será la firma. Ahora, más producción conlleva a precios más competitivos, y esto asegura un volumen de ventas mayor.

Un trabajador es eficiente en la medida que tiene una buena educación y acumulación de experiencia, y además cuenta con la motivación para trabajar. Las teorías de salud ocupacional indican que un trabajador con una carga alta de estrés laboral no es fructífero en su labor. El estrés laboral está asociado con varios factores, dentro de los cuales juega un papel importante la mala remuneración.

Entonces, es necesario que se motive al trabajador para que haga su trabajo de manera eficiente y así, en la cadena, pueda atraer a la firma más clientes y por ende más ventas.

Así pues, pensemos en otra alternativa dentro de la negociación del salario mínimo: Los gremios aceptan la propuesta de los sindicatos como estímulo a la eficiencia. Con esta nueva alternativa garantizarían que haya una mayor oferta de bienes y servicios para satisfacer a la ahora creciente demanda local –que responde rápidamente al estímulo-, manteniendo así un nivel de precios estable. Lograrían rotar más rápido inventarios y aumentar sus ventas tanto locales como externas (compitiendo en calidad y en precios). Por esta vía ampliarían su margen de ganancia, y las utilidades al final del ejercicio contable. En otras palabras sería una especie de inversión que llevaría en el mejor de los casos, a que las utilidades aumenten a una tasa proporcional e incluso superior si se abren más mercados externos.

Si esto se presenta así, entonces en términos agregados el mercado seguiría funcionando igual, pero ahora con una remuneración que satisface los intereses de los trabajadores. No obstante, si en el peor de los casos no funciona esta medida, ¿Qué se podría hacer?

Podrían acordar turnar: un año hacer un aumento como quieren los sindicatos y otro año como quieren los gremios para así compensar posibles pérdidas de las partes. Esto supone, dejar un poco de lado el principio maximizador de la riqueza y tener una mayor sensibilidad social.

Sensibilidad social como factor de motivación

Hace un par de años vi en un canal de televisión por cable, un programa sobre gente millonaria y como hicieron para conseguir sus fortunas. Me llamó mucho la atención el caso de un francés que hace muchos años se fue a trabajar como vendedor a la India, y experimentó momentos difíciles en los que tuvo que dormir en la calle, o no tenía con que comer. Por esta causa su mujer lo abandonó. Total, el caso es que se asoció con un hindú y montaron una empresa de telas y ropa. Con el pasar del tiempo se fue constituyendo en una de las grandes empresas de la moda en la India con multimillonarias exportaciones. ¿Cómo lo hizo?, pues el tipo se convirtió al budismo, y por esta causa no se apega a las cosas materiales. Por ello una buena parte de las utilidades de su empresa las distribuye en bonos a todos sus trabajadores. Ningún trabajador de la empresa, así lleve un mes laborando, se queda sin su cheque. La otra parte de las utilidades las invierte el crecimiento del negocio (inversión en activos). Es decir, resigna una parte de las ganancias de su empresa para incentivar a sus trabajadores y así obtiene muy buenos réditos.

Con este solo hecho, motiva a sus trabajadores, los hace más productivos, y por eso su producción es mayor. Logra quizás de manera inconsciente aumentar el capital de trabajo en su empresa: garantiza que la transformación de las materias primas sea mucho más eficiente – usando el tope de la capacidad del capital físico-, que haya una mayor oferta, con precios competitivos, y por ende mayores ventas (una mayor rotación de inventarios).

Entonces, es prácticamente lo mismo del apartado anterior, solo que acá se deja de lado la maximización de la riqueza -al resignar parte de las utilidades- para darle mejores condiciones a los trabajadores.

Algunos se preguntarán, bueno si, ¿pero cómo hacer para que un trabajador que ya es eficiente usando la maquinaria, lo sea mucho más? Pues para eso las empresas retienen anualmente, en forma de ahorro, millonarias utilidades; para eso se endeudan, para adquirir más activos que le permitan crecer. Motiven a sus trabajadores, denles más herramientas para que puedan producir más eficientemente, y contraten a los que hagan falta para consolidar más la producción. Igual cada día hay más mercado para vender (y más cuando una persona tiene mayores ingresos, las demandas y necesidades cambian constantemente, y además hay más apertura de nuevos mercados).

Si la preocupación son las nuevas o pequeñas y medianas empresas ya que quizás aún no contarían con los recursos suficientes para costear el capital físico y los salarios de los trabajadores que necesita para llegar a sus nivel óptimo de producción, entonces para eso también existen alternativas como la financiación a bajas tasas de interés, el impulso del gobierno mediante subvenciones o exención de impuestos, la eliminación de trámites, o la ya nombrada, resignación de una parte de las utilidades esperadas en el ejercicio.  

Después de todo, el aumento que piden los sindicatos no es tan desproporcionado como para arruinar por completo el sistema productivo de un país. Sin embargo si en el remoto de los casos esto llegase a pasar, el mercado encontrará tarde que temprano su equilibrio. Alemania quedó peor después de la segunda guerra mundial y hoy es potencia... (claro que hay otras consideraciones de por medio, más lo que quiero dar entender es que de peores situaciones han salido otros países)