Libardo Berdugo Tordecilla

Libardo Berdugo Tordecilla es economista egresado de la Universidad del Norte (Barranquilla-Colombia).

jueves, 25 de noviembre de 2010

Aumento del salario mínimo

Consideraciones teóricas en pro del trabajador

Cada final de año se suele discutir sobre el aumento en el salario mínimo. En la mesa se sientan sindicatos y gremios empresariales con propuestas que se fijan a partir de la inflación causada en el año a terminar (el aumento no puede ser inferior a la misma). Los primeros suelen pedir un incremento de mayor porcentaje argumentando que es necesario para compensar la real pérdida del poder adquisitivo del trabajador. Los segundos tienden a fijar un incremento cercano a la base de inflación pues señalan que si se aumenta como quieren los sindicatos se afectará la creación de empleos o en su defecto producirá desempleo.

El gobierno, que actúa como mediador en la mesa y es quien decreta el aumento para el año siguiente – haya o no acuerdo entre los actores-, siempre, o sino la gran mayoría de veces, suele apoyar la iniciativa de los gremios, pues lo que le interesa es que no se pierdan empleos, ni el impulso de la inversión extranjera.

Ahora bien, examínenos bien el conjunto de variables que juegan en el mundo empresarial de hoy en día, y que pueden ayudar a comprender y reconsiderar la tesis en la que se apoyan gremios y gobierno.

Inversión extranjera

El principio de toda empresa es maximizar la riqueza de su o sus propietarios, los cuales ocupan el último lugar de la lista de obligaciones que tiene cada firma (1. Clientes, 2. Empleados, 3. Proveedores, 4. Bancos, 5. Gobierno, 6. Accionistas o propietarios).  Para hacerlo cuenta con tres posibilidades: o aumenta las ventas, o reduce sus costos operativos, o aumenta la proporción del pasivo dentro de su balance. (Para más información véase conceptos sobre indicadores de análisis financiero como el del retorno sobre el patrimonio neto –ROE- o la identidad de Dupont).

Las grandes firmas, que se sitúan más que todo en sectores que usan tecnología de punta, maximizan fácilmente la riqueza ya que poseen un gran volumen de ventas y una intensidad de mano de obra baja que les permite tener mayores utilidades y pagar mejores salarios (se dan el lujo de retener multimillonarias utilidades anualmente a pesar de pagar honorarios por persona muchos más altos que el promedio). Es por eso que las grandes industrias manufactureras y mineras pagan relativamente mejor que las empresas de los demás sectores.

Si ese es el tipo de inversión extranjera que quiere el gobierno (localización de grandes firmas), entonces la decisión de si sube el salario mínimo un 8% o un 16% no impacta significativamente la decisión de la firma de venir o no, pues por su fortaleza pueden costear este aumento local -cuyo nuevo valor no se acercará todavía al que pagan en sus respectivos países de origen-.  A las grandes firmas de hoy en día les interesa más que todo encontrar facilidades en cuanto a formación de capital humano e infraestructura competitiva que les garantice una producción eficiente y por esa vía, ventas crecientes.     

De este modo, si el gobierno quiere mayor inversión extranjera en sectores jalonadores de desarrollo, pues entonces debe preocuparse más en gastar en infraestructura y en educación (permitiéndole a la persona educarse sin pagar tantos costos) y no tanto en que si sube el salario un 8% o 12% se va a frenar la inversión.  

Aumento del salario sin reacción de la Producción

Supongamos que por una vez el gobierno se pone de acuerdo con los sindicatos. Tal como se dijo en el apartado anterior, los gerentes o administradores financieros tienen que buscar la manera de maximizar la riqueza a como dé lugar. Por eso, apelan a la reducción de costos (ya sea no contratando más personas o despidiendo a algunos) o al aumento de los precios. Con esto buscan mantener su estado de patrimonio neto estable -o con ligeras variaciones-. No renuncian a perder lo más mínimo de sus millonarias utilidades a retener (o en términos contables: ahorro para expansión de la firma).

Presumamos que el gobierno previendo esto, formula una política o una reforma laboral en la que limita el despido de trabajadores. El nuevo salario le permitiría a cada persona incluir más bienes y servicios en sus canastas. Sin embargo, esta nueva movida conllevaría a un crecimiento generalizado de los precios, ya sea o porque las empresas aumentan sus precios para sobrellevar los nuevos costos, o porque ante la escasez de la oferta (después de agotar inventarios) y la creciente demanda, el mercado fije un precio de equilibrio superior. De este modo, el efecto sobre el poder adquisitivo de los trabajadores sería nulo, y se viviría en un ambiente de creciente desempleo pues la tasa de contratación se disminuiría (los trabajadores, protegidos por la ley, presionarían para que se ajuste de nuevo el salario, llevando a las firmas a sobrellevar más costos de honorarios sin que la producción aumente).

Estos hechos se darían en el caso de que el aumento de los salarios no incentive el crecimiento de la productividad del trabajador y por ende la oferta. Así pues, la negociación del salario debe hacerse de manera que se motive al trabajador a ser más eficiente.

Estímulo a la productividad

Continuando con conceptos teóricos de la administración financiera, es sabido que lo que todo gerente o administrador busca es que aumente el capital de trabajo de su empresa. En otras palabras, esto es asegurarse un margen de ganancia –que el dinero que sale de la empresa para la compra de materias primas, transformarlas y luego venderlas, logre que el dinero que entre sea mayor-.

La transformación de materias primas implica una relación de capital físico (maquinaria, equipos) y capital humano. Entre más eficiente sea esta relación, es decir, entre más eficiente sea el trabajador usando el equipo, más productiva será la firma. Ahora, más producción conlleva a precios más competitivos, y esto asegura un volumen de ventas mayor.

Un trabajador es eficiente en la medida que tiene una buena educación y acumulación de experiencia, y además cuenta con la motivación para trabajar. Las teorías de salud ocupacional indican que un trabajador con una carga alta de estrés laboral no es fructífero en su labor. El estrés laboral está asociado con varios factores, dentro de los cuales juega un papel importante la mala remuneración.

Entonces, es necesario que se motive al trabajador para que haga su trabajo de manera eficiente y así, en la cadena, pueda atraer a la firma más clientes y por ende más ventas.

Así pues, pensemos en otra alternativa dentro de la negociación del salario mínimo: Los gremios aceptan la propuesta de los sindicatos como estímulo a la eficiencia. Con esta nueva alternativa garantizarían que haya una mayor oferta de bienes y servicios para satisfacer a la ahora creciente demanda local –que responde rápidamente al estímulo-, manteniendo así un nivel de precios estable. Lograrían rotar más rápido inventarios y aumentar sus ventas tanto locales como externas (compitiendo en calidad y en precios). Por esta vía ampliarían su margen de ganancia, y las utilidades al final del ejercicio contable. En otras palabras sería una especie de inversión que llevaría en el mejor de los casos, a que las utilidades aumenten a una tasa proporcional e incluso superior si se abren más mercados externos.

Si esto se presenta así, entonces en términos agregados el mercado seguiría funcionando igual, pero ahora con una remuneración que satisface los intereses de los trabajadores. No obstante, si en el peor de los casos no funciona esta medida, ¿Qué se podría hacer?

Podrían acordar turnar: un año hacer un aumento como quieren los sindicatos y otro año como quieren los gremios para así compensar posibles pérdidas de las partes. Esto supone, dejar un poco de lado el principio maximizador de la riqueza y tener una mayor sensibilidad social.

Sensibilidad social como factor de motivación

Hace un par de años vi en un canal de televisión por cable, un programa sobre gente millonaria y como hicieron para conseguir sus fortunas. Me llamó mucho la atención el caso de un francés que hace muchos años se fue a trabajar como vendedor a la India, y experimentó momentos difíciles en los que tuvo que dormir en la calle, o no tenía con que comer. Por esta causa su mujer lo abandonó. Total, el caso es que se asoció con un hindú y montaron una empresa de telas y ropa. Con el pasar del tiempo se fue constituyendo en una de las grandes empresas de la moda en la India con multimillonarias exportaciones. ¿Cómo lo hizo?, pues el tipo se convirtió al budismo, y por esta causa no se apega a las cosas materiales. Por ello una buena parte de las utilidades de su empresa las distribuye en bonos a todos sus trabajadores. Ningún trabajador de la empresa, así lleve un mes laborando, se queda sin su cheque. La otra parte de las utilidades las invierte el crecimiento del negocio (inversión en activos). Es decir, resigna una parte de las ganancias de su empresa para incentivar a sus trabajadores y así obtiene muy buenos réditos.

Con este solo hecho, motiva a sus trabajadores, los hace más productivos, y por eso su producción es mayor. Logra quizás de manera inconsciente aumentar el capital de trabajo en su empresa: garantiza que la transformación de las materias primas sea mucho más eficiente – usando el tope de la capacidad del capital físico-, que haya una mayor oferta, con precios competitivos, y por ende mayores ventas (una mayor rotación de inventarios).

Entonces, es prácticamente lo mismo del apartado anterior, solo que acá se deja de lado la maximización de la riqueza -al resignar parte de las utilidades- para darle mejores condiciones a los trabajadores.

Algunos se preguntarán, bueno si, ¿pero cómo hacer para que un trabajador que ya es eficiente usando la maquinaria, lo sea mucho más? Pues para eso las empresas retienen anualmente, en forma de ahorro, millonarias utilidades; para eso se endeudan, para adquirir más activos que le permitan crecer. Motiven a sus trabajadores, denles más herramientas para que puedan producir más eficientemente, y contraten a los que hagan falta para consolidar más la producción. Igual cada día hay más mercado para vender (y más cuando una persona tiene mayores ingresos, las demandas y necesidades cambian constantemente, y además hay más apertura de nuevos mercados).

Si la preocupación son las nuevas o pequeñas y medianas empresas ya que quizás aún no contarían con los recursos suficientes para costear el capital físico y los salarios de los trabajadores que necesita para llegar a sus nivel óptimo de producción, entonces para eso también existen alternativas como la financiación a bajas tasas de interés, el impulso del gobierno mediante subvenciones o exención de impuestos, la eliminación de trámites, o la ya nombrada, resignación de una parte de las utilidades esperadas en el ejercicio.  

Después de todo, el aumento que piden los sindicatos no es tan desproporcionado como para arruinar por completo el sistema productivo de un país. Sin embargo si en el remoto de los casos esto llegase a pasar, el mercado encontrará tarde que temprano su equilibrio. Alemania quedó peor después de la segunda guerra mundial y hoy es potencia... (claro que hay otras consideraciones de por medio, más lo que quiero dar entender es que de peores situaciones han salido otros países)